May 262014
 

Otra excursión a un museo. Somos de esa generación que ha tenido la suerte de disfrutar de salidas complementarias a museos preciosos. Nos encantaban las excursiones, del tipo que fueran, pues salir de la escuela siempre estaba bien. Sin embargo, los museos nos aburrían.

Cuadros, esculturas… Uno, dos, diez, veinte… Aburrimiento.

¿Por qué nos aburrían los museos? Mejor dicho: ¿por qué nos tenían que gustar? Los cuadros no los pintaban para niñ@s, no representaban nuestra realidad, ningun@ de nosotr@s había pintado un cuadro y, por tanto, no podíamos valorarlo, nada sabíamos de pintura y sus colores y efectos eran superados por cualquiera de nuestros videojuegos.

Solo llamaban nuestra atención aquellos que representaban algo emocionante, que conocíamos por alguna razón o cuyo tamaño impresionaba. El resto solo ponía la nota de aburrimiento a la excursión, aburrimiento que buscaríamos solucionar entreteniéndonos con los compañeros y compañeras, riéndonos, bromeando o hablando; es decir, haciendo lo que a ti tanto te molestaba.

Creo que había mejores formas de acercarnos al arte y de que sintiéramos su atracción. Si lo que pretendías era que en el futuro ningun@ de tus estudiantes volviera a pisar un museo, creo que lo has conseguido en un 95% de los casos.

May 192014
 

No quiero ir, ni dejar de ser feliz ni sentirme estúpido. No te lo dije, tal vez ni sabía explicarlo, pero aquel examen me hacía ver lo peor de mí.

Sabía lo que sería. Sabía lo que pasaría. No quería hacerlo. La propia naturaleza humana hace que evitemos realizar aquello que es negativo para nosotr@s. Mi experiencia contigo y con aquellos exámenes me había dado los suficientes motivos para no querer pasar aquel horrible momento.

Esos son mis recuerdos en aquel área, contigo como maestra. Otros sentían lo mismo con tu escuela en general. Así, mientras Joel, Laura o tú recordáis perfectamente los últimos exámenes y la felicidad de haberlos acabado, otr@s much@s no se acuerdan del final porque no llegaron, sino que abandonaron en cuanto pudieron para no volver a sentirse estúpid@s ni dejar de ser felices.

Tras ese examen, era tonto o vago. Sin ese examen, era feliz.

Algo hiciste mal.

May 122014
 

A continuación, voy a citar algunas de tus frases dichas en clase: «Quien quiera que busque información sobre lo que hemos hablado hoy», «Para mañana, traed una descripción de vuestra familia», «Abrid vuestro cuaderno, tenéis que contestar a tres preguntas sobre lo explicado», «Coged un folio y haced un resumen sobre lo hablado en la conferencia». Sabes muy bien qué preguntas te hicimos a raíz de estos comentarios.

¿Cuenta para la nota? ¿Pones positivo si lo hacemos? ¿Te lo tenemos que entregar? ¿Entra en el examen? ¿Nos subes la nota si lo traemos? Siempre las mismas cuestiones. Todas ellas presentes desde la etapa de primaria hasta la universidad.

No era raro que hiciéramos aquellas preguntas tras tus comentarios, pues solo demostraban nuestra capacidad para adaptar nuestro esfuerzo a lo importante. Somos inteligentes y pronto nos dimos cuenta de qué era lo que se valoraba en tu escuela y en esta sociedad.

Todo un fracaso.

May 082014
 

Debo estar loco… ¿Por qué escribirte de nuevo? A través de aquellos emails quedó claro quién eras, qué hiciste y qué debía suceder con la escuela. Estaba seguro de que tu ausencia apagaría mi sufrimiento, pero no fue así. He encontrado docentes similares a ti, con tu mismo odio hacia la escuela, la misma falta de profesionalidad e idéntico desinterés por mejorar.

A su vez, no comprendo cómo después de contar todo lo que sucedió en tu escuela, esta continúe intacta, como si nada hubiera pasado, volviendo a cometer las mismas atrocidades curso tras curso. ¿No sirvió de nada nuestro sufrimiento? ¿Por qué el buen profesorado ha permitido que esto continúe?

No sé cuantos emails deberé enviar o a quien dirigirlos…soy solo un alumno ¿Cómo voy a cambiar la situación?

Sin embargo, no me quedaré con los brazos cruzados y en silencio, como a ti tanto te gustaba que estuviéramos.