Sep 092014
 

El primer día de clase era especial. Sin embargo, tú intentabas que no lo fuera. En primaria nos diste las normas de clase y un montón de fichas para tenernos entretenidos toda la semana. En secundaria te presentaste, nos amenazaste y nos dejaste marchar.

Con el primer día bastó para recordarnos por qué no nos gustaba ir a tu escuela.

Mientras eso sucedía en tu aula, en la de en frente la profe Fuencisla utilizaba ese primer día para ilusionar,  conocer a su alumnado, hacer grupo y despertar el interés. Para ella aquel día era el comienzo de un nuevo y apasionante reto, para ti solo significaba  un día menos para las vacaciones de Navidad.

El día especial llegaba a su fin. Tú te alegrabas de ello, pronto podrías comenzar los libros de texto y por fin sabrías qué hacer con nosotros y cómo tenernos ocupados, en silencio y “aprendiendo”.

¿Sabes? En el aula de en frente, el primer día de clase, aquel especial en todos los centros educativos, duró todo el curso. Una pena que a mí no me tocara estar allí.