Sep 222014
 

Me llama la atención tu capacidad de adaptación. Por ti han pasado multitud de reformas y leyes educativas, pero siempre nos has dado la clase de la misma forma, con los mismos objetivos, actividades y programaciones.

Ahora, debéis implantar una nueva ley. No va a resolver ni a mejorar nada. Lo sabéis tod@s, en todos los centros. Toca perder el tiempo cambiando de documentos, términos, planificaciones… volviendo a la escuela más loca de lo que está, para seguir haciendo lo mismo.

Ninguna ley servirá mientras no se construya desde la escuela y para la escuela y traiga cambios que ilusionen desde el principio, con resultados positivos a corto, medio y largo plazo. Y hasta que esa ley no exista, tú seguirás haciendo lo mismo año tras año, independientemente de la legislación vigente.

Pero quizá Fuencisla y l@s profes como ella, este curso decidan, cansad@s de esperar y a la sombra de la ley, renovar la escuela para que su alumnado pueda disfrutar de la educación de calidad que se merece.

Ell@s son nuestra esperanza. En ti ya no puedo confiar.

Aug 112014
 

Tal vez recuerdes aquella sensación que tuviste cuando, paseando por una ciudad, fuiste capaz de unir dos lugares conocidos por un recorrido nuevo. Este hecho te ayudó a tener más clara tu situación, a aumentar tus posibilidades de movimiento y a comprender mejor el mapa global de la ciudad. A su vez, moverte por diferentes lugares de la urbe te hizo entender mejor la realidad, sentirte más segura y realizar de forma más eficaz tus desplazamientos por ella.

Esto es lo que le falta a tu aula.

Se te olvida lo importantes que son las conexiones entre conocimientos. Tú nos haces caminar cada curso por las mismas grandes avenidas (Matemáticas, Lengua, Historia, Música, Inglés…), solo nombrando, en alguna ocasión, otras calles o plazas que las atraviesan.

Lo sé, me dirás que a veces sí relacionabas y conectabas una calle con otra, un conocimiento con otro. Pero nunca fue tu objetivo ni tu manera de mostrarnos el mundo. Tu obsesión era recorrer la avenida tan rápido como pudieras.

No nos ayudaste a entender mejor la realidad, ni a sentirnos seguros con los conocimientos adquiridos, ni a tener capacidad para realizar conexiones de manera autónoma… En tu aula no nos permitiste tener aquella gran sensación que tú tuviste en aquella gran ciudad.

P.D.: Nadie se enamora de una ciudad sólo recorriendo sus grandes avenidas. Tampoco la conocen, la entienden o la disfrutan, ¿qué pretendes?

Jun 292014
 

Me pillaste. No me había leído aquel libro de lectura que habías mandado. No me dio tiempo. O tal vez sí, pero no me interesaba, no me apetecía… no lo sé.

Da igual, me pillaste. Copié el resumen de la contraportada, cogí algo de internet que encontré y ya está. De acuerdo, lo hice mal, me merezco suspender.

Te pillé. No te habías leído los contenidos de los libros de texto nuevos. No te dio tiempo ya que con la nueva ley había que cambiar todos. O tal vez sí, pero no te interesaba, no te apetecía… no lo sé.

Da igual, te pille. Miraste la editorial, viste el tipo de edición, escuchaste al comercial y ya está. De acuerdo, lo hiciste mal, te mereces suspender.

P.D.: Nunca me atrevería a recomendar comprar una novela a alguien sin leerla antes. Sin embargo, tú nos haces comprar multitud de libros de texto (libros importantes, “para aprender”) y ni siquiera te los has leído.